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¿Qué es la ilusión de control y cómo deshacerse de ella?

Imagen conceptual en blanco y negro que representa "Qué es la ilusión de control".
Descubre "Qué es la ilusión de control" y cómo superarla. Reflexiona sobre tu percepción.

¿Por qué es peligroso la ilusión de control, el creer que todo está en nuestras manos? Veamos…

¿Qué es la ilusión de control?

La ilusión de control es un sesgo cognitivo o distorsión mental que nos hace sobreestimar nuestra capacidad para controlar completamente lo que sucede en nuestra vida. Debido a esto, las personas pueden tomar decisiones irracionales o asumir responsabilidades incluso cuando objetivamente no pueden influir en nada. Por ejemplo, cuando el resultado de una situación depende de la suerte o del azar, no de sus habilidades o capacidades cognitivas.

Representación visual del "Concepto de ilusión de control" en una silueta de cabeza humana.
El “Concepto de ilusión de control” explorado. Comprende cómo afecta tus decisiones.

La psicóloga de Harvard, Ellen Langer, introdujo el término “The Illusion of Control” en 1975. Llevó a cabo seis experimentos donde los voluntarios participaban en juegos basados en la casualidad, como el reparto de cartas o la lotería.

Langer descubrió que la confianza de las personas en sus posibilidades de ganar dependía de muchos factores, la mayoría de los cuales no tenían relación alguna con los resultados.

Por ejemplo, si su oponente parecía inseguro y distraído, creían tener más posibilidades de ganar, sin tener en cuenta que el reparto de cartas era aleatorio y, por lo tanto, el resultado no dependía de sus habilidades.

Otro experimento mostró que las personas que elegían sus propios boletos de lotería estaban más seguras de ganar que aquellas a las que se les asignaban los boletos.

Estos datos llevaron a Langer a concluir que la confianza de las personas en el éxito de una tarea depende de si sienten o no que controlan la situación. Y como a menudo no importa si realmente pueden influir en lo que sucede o no, Langer llamó a este fenómeno ilusión.

El sesgo de la ilusión de control es, en esencia, la misma distorsión cognitiva descrita por Langer, pero enmarcada en la categoría general de sesgos cognitivos. Se trata de la tendencia a creer que podemos influir en resultados que en realidad dependen del azar o de factores externos.

¿Por qué surge la ilusión de control?

La ilusión de control está relacionada con las características naturales del funcionamiento del cerebro: la evitación de la incertidumbre y la necesidad de libertad.

La evitación de la incertidumbre nos lleva a ver relaciones causales incluso donde no las hay. Este estado se conoce como la distorsión cognitiva “ilusión de causalidad“.

La ilusión de control y la de causalidad están tan estrechamente relacionadas que la ilusión de control a veces se considera solo una variante de la ilusión de causalidad.

El cerebro humano siempre intenta ordenar y explicar el mundo que lo rodea, por lo que encuentra conexiones falsas entre los fenómenos. Por ejemplo:

  • “Toqué madera, y por eso no pasó nada malo”.
  • “Intenté sacar la carta ganadora de la baraja y lo logré”.
  • “Comí ajo todo el invierno y por eso no me dio gripe”.

A nivel molecular, la ilusión de causalidad y la ilusión de control que de ella se deriva están respaldadas por el funcionamiento del “sistema de recompensa“.

Cuando obtenemos un resultado positivo de alguna acción, nuestro cerebro produce dopamina, y nos sentimos satisfechos. Independientemente de si el éxito fue casual o debido a nuestras acciones, experimentamos emociones positivas que refuerzan la ilusión de control.

La necesidad de libertad en los humanos es muy fuerte. Necesitamos sentir que somos nosotros quienes cambiamos el entorno y no al revés.

Un clásico experimento de 1971 demostró cómo basta con la sensación de tener un botón para controlar un ruido desagradable, aunque no se use, para reducir el estrés y mejorar el desempeño.

Además, existen factores que potencian la ilusión de control:

  • Participación personal: cuanto más nos afecta algo, más creemos que depende de nosotros.
  • Alta tendencia al optimismo: puede derivar en la subestimación de riesgos y en el refuerzo del sesgo.
  • Estrés y ansiedad que impiden el pensamiento racional: favorecen pensamientos irracionales. Curiosamente, la depresión puede generar lo contrario, un fenómeno conocido como realismo depresivo.

Ventajas y desventajas de la ilusión de control

El sesgo de la ilusión de control no siempre es negativo: puede tener tanto ventajas como efectos perjudiciales.

Hombre con gafas de sol y traje gesticulando, representando sesgo de la ilusión de control
Explora las Ventajas y desventajas de la ilusión de control. Control aparente.

Ventajas:

  • Aumento de la autoestima: creemos que lo bueno sucede gracias a nosotros.
  • Mayor motivación: al sentir que controlamos, nos esforzamos más.
  • Protección contra la indefensión aprendida: evita caer en la pasividad absoluta.

Desventajas:

  • Remordimientos excesivos: pensar que podríamos haber controlado todo.
  • Comportamiento arriesgado: asumir riesgos injustificados por creer que controlamos la realidad.
  • Errores de planificación: subestimar tiempo y esfuerzo.
  • Pensamiento mágico y supersticiones: tocar madera, rituales, creencias paranormales.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): obsesión por controlar lo incontrolable mediante rituales.

Este sesgo no solo afecta a individuos, también impacta a la sociedad. Un ejemplo polémico es el de los sistemas de salud: al creer que sus protocolos controlaban brotes infecciosos, muchos países quedaron desprevenidos frente a la pandemia de COVID-19.

Cómo deshacerse de la ilusión de control

No es posible eliminar por completo la ilusión de control ni el sesgo asociado, porque la necesidad de control es universal. Sin embargo, sí podemos gestionar la percepción de control para no caer en pensamientos mágicos ni en conductas dañinas.

El método más usado es el diagrama de tres círculos:

  • Círculo interno: lo que controlamos (decisiones, hábitos, actitudes).
  • Círculo intermedio: lo que influimos (pero no controlamos).
  • Círculo externo: lo que no controlamos (clima, muerte, pensamientos ajenos).

La esfera fuera de control comprende:

  • Los sentimientos, pensamientos y acciones de otras personas.
  • El clima.
  • Las enfermedades, la muerte.
  • Los eventos del pasado.
  • Las guerras.
  • La suerte en la lotería.

En realidad, todo es mucho más complejo, y muchas cosas resultan estar en la “zona gris”, en la que influimos, pero que no controlamos. Y si intentamos controlar, caemos en la ilusión de control y nos convertimos en víctimas del estrés y el pensamiento mágico.

Por ejemplo, podemos seguir una dieta correcta y hacer ejercicio regularmente. Esta es nuestra zona de control, que ayuda a influir en la probabilidad de desarrollar ciertas enfermedades y la velocidad del envejecimiento. Pero solo influir, no controlar.

No importa cuán saludable sea nuestro estilo de vida, la vejez y las enfermedades llegarán de todos modos. Además, incluso a una edad temprana, podemos enfermar gravemente. En última instancia, no controlamos las enfermedades, el envejecimiento y la muerte.

Al prepararnos para una entrevista de trabajo, podemos controlar nuestra apariencia y conocer las respuestas a las preguntas más frecuentes. Esta es la zona de control, que influye en el resultado de la entrevista. Pero no controlamos a los otros candidatos ni al empleador. Como resultado, el resultado de la entrevista, no importa cuánto nos preparemos, está fuera de nuestro poder.

Aún así, puedes aumentar tus posibilidades en una entrevista: “¿Por qué deberíamos contratarte?” Cómo Responder a esta Pregunta

Al practicar este ejercicio, se aclaran los límites del control real frente al control ilusorio.

Ejemplos prácticos:

  • Puedo llevar paraguas (zona de control). Pero no puedo garantizar que no me moje si la tormenta es muy fuerte (zona gris).
  • Puedo estudiar para un examen (zona de control). Pero no puedo manejar el humor del examinador (fuera de control).

La clave está en evaluar el grado de influencia de 1 a 10. Si la puntuación es baja, debemos aceptar que no depende de nosotros. Si es alta, conviene comprobar si tenemos pruebas reales de influencia o si solo nos engaña el sesgo de la ilusión de control.

En definitiva, reconocer este sesgo cognitivo nos ayuda a vivir con más realismo, reducir el estrés y enfocarnos en aquello que sí depende de nuestras acciones.

Si quieres tomar el control de tu vida, te recomiendo leer Revisión y Resumen: Ingeniería Interior.

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